El ciberacoso continúa siendo una de las formas de violencia digital más extendidas en México y afecta de manera particular a las mujeres. Durante 2024, el 22.2% de las mujeres usuarias de internet reportó haber sido víctima de algún tipo de agresión en línea, una cifra ligeramente mayor al 22.0% registrado en 2023.
De acuerdo con datos del Módulo sobre Ciberacoso (Mociba) del Inegi, entre los hombres la prevalencia se mantuvo sin cambios en el mismo periodo, con 19.6% de los usuarios de internet que han enfrentado este tipo de violencia.
En términos generales, el fenómeno impacta a dos de cada 10 personas que utilizan internet en México, lo que equivale a 18.9 millones de personas que experimentaron alguna forma de agresión digital en el último año.
El ciberacoso se define como cualquier forma de intimidación o acoso a través de tecnologías digitales. Según Unicef, puede ocurrir en redes sociales, plataformas de mensajería, videojuegos o teléfonos móviles, y suele caracterizarse por agresiones repetidas que buscan intimidar, humillar o generar miedo en las víctimas.
Aunque la diferencia entre hombres y mujeres no es amplia en términos generales, el análisis por edad revela un panorama más preocupante.
El 31.1% de las mujeres de entre 20 y 29 años que utilizan internet reportó haber sufrido ciberacoso en los últimos 12 meses, lo que las convierte en el grupo más vulnerable.
Este segmento poblacional también es uno de los más activos en redes sociales y otras plataformas digitales, lo que incrementa su exposición a estas agresiones y puede tener efectos importantes en su desarrollo personal, emocional y profesional.
El estudio también identifica diferencias relacionadas con el nivel educativo. Entre las mujeres que reportaron haber sufrido ciberacoso, 36.4% contaba con estudios de nivel básico.
Si bien el fenómeno atraviesa todos los niveles sociales y educativos, estos datos sugieren la necesidad de diseñar estrategias de prevención accesibles y adaptadas para poblaciones con menor acceso a educación formal o herramientas tecnológicas, como comunidades rurales o indígenas.
En el análisis por entidad federativa, algunos estados concentran mayores niveles de incidencia. Yucatán encabeza la lista con 30.6% de mujeres víctimas, seguido de San Luis Potosí (30.5%) y Durango (28.5%).
Otro factor que aparece asociado al fenómeno es el tiempo de conexión. Las mujeres que reportaron haber sufrido ciberacoso pasan en promedio 5.6 horas al día en internet, aproximadamente una hora más que el promedio general de usuarios.
Si bien el mayor tiempo en línea no es la causa directa del acoso, sí amplía las oportunidades de exposición a este tipo de agresiones, lo que refuerza la necesidad de fomentar hábitos de uso digital seguros y conscientes.
Especialistas advierten que la persistencia del ciberacoso contra las mujeres refleja cómo la violencia de género también se reproduce en el espacio digital.
Las agresiones pueden ir desde mensajes ofensivos y hostigamiento hasta suplantación de identidad o envío de contenido explícito sin consentimiento, con consecuencias que afectan la salud mental, la reputación y la sensación de seguridad de las víctimas.
Organismos como Unicef señalan que el ciberacoso afecta principalmente a niñas, niños y adolescentes, por lo que las políticas de prevención deben enfocarse especialmente en estos grupos.
Entre las acciones clave destacan la educación digital desde edades tempranas, el fortalecimiento de los marcos legales, la mejora de los mecanismos de denuncia y atención a víctimas, así como una mayor responsabilidad de las plataformas tecnológicas para garantizar entornos más seguros.
Además, especialistas subrayan la importancia de incorporar una perspectiva interseccional que considere cómo factores como el género, la edad, el origen étnico o la condición socioeconómica pueden influir en la exposición y vulnerabilidad frente a la violencia digital.
Con información de Ana Karen García



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