La protesta de un grupo de universitarios cubanos en la escalinata de la Universidad de La Habana provocó esta semana un despliegue de seguridad y restricciones que el colectivo denunció públicamente como uso de “violencia” para limitar su manifestación.
Los estudiantes difundieron un comunicado en el que rechazaron las acciones implementadas por las autoridades durante la sentada y reiteraron la necesidad de cambios profundos en el sistema educativo.
La manifestación organizada por el colectivo Acción de Reforma Universitaria constituyó el primer acto de ocupación pública de la escalinata de la Universidad de La Habana desde 1959.
Cerca de 30 jóvenes, en su mayoría de la propia universidad y de otras instituciones del país, ocuparon el espacio como respuesta a las recientes políticas de la Federación de Estudiantes Universitarios y de las autoridades académicas.
Durante la protesta, los universitarios denunciaron que agentes de la Seguridad del Estado junto con personal administrativo y docente bloquearon el acceso al área, impidieron la incorporación de otros estudiantes y retuvieron identificaciones de varios participantes.
Asimismo, informaron que uno de los manifestantes fue reducido físicamente y que se obstaculizó la entrada de simpatizantes, según el comunicado difundido por el grupo.
Ante esta situación, el viceministro primero de Educación Superior y la rectora de la Universidad de La Habana acudieron al lugar para dialogar con los jóvenes. Tras dos horas de conversaciones, los estudiantes aceptaron abandonar la escalinata.
El colectivo universitario calificó las acciones de las autoridades como “una flagrante violación del derecho a la manifestación pacífica”, derecho reconocido en la constitución cubana. Los jóvenes también mencionaron intentos de disuasión, hostigamiento, cooptación, descalificación y sabotaje por parte de diversos actores, tanto durante la protesta como en los días previos y posteriores.
El grupo buscaba celebrar una reunión abierta al día siguiente en un parque cercano a la universidad, pero al llegar encontraron el espacio ocupado por actividades culturales, una feria agrícola y camiones de limpieza.
Habituales del parque relataron que estos eventos no son comunes en días laborables desde la pandemia de covid-19. Para los estudiantes, esta situación constituyó un acto deliberado para impedir la reunión y se sumó a los obstáculos enfrentados por quienes buscan expresarse de manera independiente en el ámbito universitario cubano.
La crisis energética que afecta a Cuba desde mediados de 2024 ha tenido consecuencias directas en la vida universitaria. Los apagones se han extendido en duración e intensidad, llegando a prolongarse durante días en varias regiones del país.
Esta situación obligó a muchos ciudadanos a reorganizar sus rutinas en función de los periodos con servicio eléctrico, frecuentemente en horarios nocturnos. La reciente avería en la central termoeléctrica Antonio Guiteras dejó a seis millones de personas sin electricidad y forzó la suspensión temporal de clases y actividades en La Habana.
(Con información de EFE)


