Julián Fernández no fue el reemplazo para la salida de Ángel Di María, pero sí fue llamado a ser quien aporte un desequilibrio similar al de Fideo, al que finalJulián Fernández no fue el reemplazo para la salida de Ángel Di María, pero sí fue llamado a ser quien aporte un desequilibrio similar al de Fideo, al que final

Argentinos y Rosario Central promocionaban un partidazo aun sin Di María, pero no rompieron el cero: el local, reprobado

2026/03/12 07:54
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Argentinos y Rosario Central insinuaban un partidazo en el estadio Diego Maradona. Puede que la ausencia de Ángel Di María le quitara algún condimento, pero no vaciaba la sensación de dos equipos que saben jugar, más allá del contraste de actualidades. Se quedó en aquello: permanentes coqueteos de armar un partido lleno de goles, pero que terminó con el doble cero.

Era una prueba para Jorge Almirón poner por primera vez en el campeonato una formación que no tuviese a un Di María que ha sabido ser figura, incluso, en alguna jornada de derrota. El zurdo descansó tras la lesión que no lo sacó del clásico ante Newell’s, en el que encima hizo el primero del 2-0, por la significancia del mismo, pero sí del duelo de este miércoles en La Paternal.

El paraguayo Enzo Giménez suele hacer una buena dupla por derecha con Di María, pero esta vez fue el carrilero en un 3-4-3 que tardó en acomodarse y, por ende, no se sintió cómodo en sus escaladas.

Tan importante es el campeón del mundo que no lo obligó a cambiar pieza por pieza, sino que modificó la estructura entera. También, claro, por la pérdida de Franco Ibarra, suspendido por acumulación de amonestaciones: ese perro de presa que suele cuidar las espaldas de quienes aportan vértigo y juego, también fue una baja sensible.

El primer tiempo fue demasiado incómodo para el conjunto rosarino. Aunque se repartieron las oportunidades con Argentinos, las reglas del juego las impuso con mayor decisión el local. Como si Nicolás Diez supiera las maneras de un Rosario Central que por lo dicho mutó del 4-2-3-1 a un 3-4-3: dejó salir a los zagueros con libertades, pero ante el primer intento de filtrar hacia el medio, los mediocampistas del Bicho apretaban cuando éstos recibían con el arco propio de frente. Arrancaban los problemas canallas.

Lo refleja lo ocurrido a los 45 segundos. La presión de Hernán López Muñoz a una dormida y todavía desorientada zona defensiva forzó el error de Federico Navarro a pocos metros de Jorge Broun (volvió a ser titular) y la rápida definición precisó la reacción del arquero. El exvolante de Talleres reemplazó a Ibarra, mientras que Julián Fernández no fue el que suplantó a Fideo (lo hizo Jaminton Campaz), pero sí debió vestirse del crack.

Julián Fernández tuvo apenas un ligero chispazo al comienzo del segundo tiempo que hizo creer que Ángel Di María estaba en cancha, pero su desempeño no pudo disimular la falta del crack.

Eso le costó 45 minutos. Normal, claro, por la pesada pregunta que convive alrededor de Central desde mediados del año pasado: “Y cuando no juegue Di María, ¿qué?“. Porque también se acostumbró a su presencia: fue apenas su segunda ausencia en los 27 compromisos que disputó el club desde su llegada.

Tampoco se puede decir que lo consiguió disimular en el complemento, pero -al menos- se acercó con ligeras influencias en ese inicio voraz que al visitante le duró ocho minutos. A los 120 segundos, la más representativa: avanzó con espacios en tres cuartos, la llevó cortita con la zurda, gambeteó para sortear alguna pierna y, tras una bicicleta, fue atrevido para hacerle un caño a Román Rodríguez, que tuvo que bajarlo y ganarse la tarjeta amarilla.

En ese pequeño período, Fernández tuvo otra en la que punteó a la altura del primer palo un centro raso de Campaz y exigió a Brayan Cortez. Desde ese tiro de esquina, una volea de Enzo Giménez (algo incómodo, extrañó demasiado el desequilibrio del ex Real Madrid) derivó en otra atajada con reflejos del chileno.

Jorge Almirón, inconforme en el primer tiempo; Nicolás Diez, sin encontrarle la vuelta al segundo: el entrenador de Argentinos sigue mirado de reojo tras los objetivos incumplidos y no levantando el nivel de un equipo que se retiró reprobado nuevamente.

Ni uno ni otro. Sensaciones idénticas, de lo bueno y lo malo. Almirón debió conformarse con una segunda mitad en la que sus hombres se amoldaron mejor, pero el dibujo no terminó de suplantar a semejantes piezas perdidas. Del lado de Argentinos, todo depende de López Muñoz: a la del comienzo, hay que anotarle otras tres chances generadas desde su zurda, dos desde afuera del área. Acaso las únicas chances serias del local, que no prolongó su buen primer tiempo y generó por duplicado el grito de impaciencia de su público: “¡Movete y dejá de joder...!”, se oyó al inicio del segundo tiempo y promediando esa mitad.

Incómodo momento para Diez, con Argentinos debiendo dos encuentros postergados, lo que proporciona algo de tranquilidad, pero viéndolo ubicado fuera de los ocho y con apenas dos triunfos, ya sin la Copa Libertadores y fuera de la Copa Argentina. El hincha chifló al equipo al final. “Estamos faltos de confianza”, argumentó Francisco Álvarez. No encuentra el camino. Mientras, Rosario Central deberá meditar qué hace las veces que su gran figura está fuera del campo.

El resumen del empate en La Paternal

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