Si el presidente Donald Trump logra impulsar un cambio para que dictaduras que sistemáticamente violan de los más elementales derechos humanos, que desconocen el concepto mínimo de bienestar y, que son notoriamente corruptas como ocurre en Venezuela, Nicaragua, Cuba e Irán, su aportación al nuevo concepto de lo que deberá de ser el derecho internacional moderno, será histórica. Y es que el derecho internacional sustentado en la autodeterminación de los “pueblos” es insuficiente para detener masacres, violaciones a los derechos humanos, daños ambientales mayúsculos y pérdida de libertades elementales como la de expresar lo que a uno le parezca. Los organismos internacionales de gobernabilidad política y social como la ONU, OEA, CIDH, La Haya y una decena más han perdido su valor universal en tanto son ineficientes para generar consenso que derive en condenas expeditas, carecen de mecanismos reales de coerción para hacer valer sus principios y de plano sirven para todo menos para nada. ¿Cómo es posible que dictaduras de años como Cuba (70), Irán (47), Venezuela (28) y Nicaragua (19) sigan aplastando a sus ciudadanos sin que nada ocurra? El ridículo nicaragüense de tener un presidente cuya vicepresidente a su esposa o, el venezolano que vendía petróleo por debajo de precios de mercado sin que un sólo bolívar llegara a manos de los venezolanos o, el iraní que hace unos cuantos meses masacró a miles de manifestantes o, el cubano con cárceles repletas de ciudadanos inconformes; deben abrir los ojos de la comunidad internacional para replantear tanto los alcances del derecho internacional como redefinir conceptos tan arcaicos como la autodeterminación y la soberanía como pretexto para cualquier atrocidad y; reconstruir organismos multilaterales que sean menos burocráticos y más eficientes.
Actualmente la ONU y sus organismos reciben 19 MMDD anualmente por parte de EU, por su parte China aporta 2 MMDD y Cuba 0.00 y para lo único que ha servido es para tolerar falta de libertades, violaciones a derechos humanos y condenar cuanta acción hace su principal benefactor. Los años que tardan en darse cuenta de miles desapariciones en México, el manoseo electoral por parte de los gobiernos y los asesinatos en masa dejan a los ciudadanos con escasas posibilidades de hacer algo por su propia cuenta que no sea salir a las calles a perder la vida. Podrá o no gustar la forma y el tono en el que el presidente Trump dice las cosas, pero tiene razón cuando sabiendo usar el poder, sacude al mundo entero para hacernos reflexionar en lo inútil que ha resultado el arreglo institucional multilateral para los grandes retos de la humildad incluido la protección de nuestras libertades.


