La ciencia simplificó la fórmula para una vida más saludable mediante la regla de los 11 minutos, un estándar mínimo de actividad física diaria con un alto impacto en la salud cardiaca. Según estudios, este intervalo de tiempo es el “punto óptimo” para contrarrestar los efectos negativos de pasar muchas horas sentado, ya que actúa como un escudo protector contra enfermedades no transmisibles.
Un estudio clínico del British Journal of Sports Medicine reveló que bastan 11 minutos diarios de actividad aeróbica, con una intensidad que oscile entre moderada y vigorosa, para reducir drásticamente la incidencia de neoplasias, patologías cardiovasculares y la mortalidad prematura, señaló Today.
El espectro de ejercicios abarca desde la caminata rápida y el ciclismo hasta la natación o el baile. Para medir la intensidad correcta de cada uno, se recomienda utilizar el parámetro del habla, la cual se puede identificar de la siguiente forma:
La regla de los 11 minutos diarios acumula semanalmente un total de 75 minutos de ejercicio aeróbico. El objetivo es realizar actividades que eleven la frecuencia cardíaca de manera sostenida, sin llegar al punto del agotamiento extremo, señaló Telemundo.
Se trata de un nivel de esfuerzo donde el sistema cardiovascular se activa significativamente, pero permite mantener el control de la respiración en todo momento.
El British Journal of Sports Medicine realizó un análisis donde procesó los datos previos de 200 estudios, de una muestra global de 30 millones de personas durante un periodo de seguimiento de tres años.
Este análisis vinculó la actividad física con 22 indicadores de salud distintos, y reveló que cumplir con solo 75 minutos semanales de ejercicio se reduce significativamente el riesgo de cardiopatías, accidentes cerebrovasculares y 14 variantes de cáncer.
El estudio sugiere que este hábito podría prevenir una de cada diez muertes prematuras (entre los 30 y 70 años), lo que desafía las directrices actuales de la OMS y los CDC, que sugieren 150 minutos semanales.
Al combatir el sedentarismo crónico, este método logra reducir la probabilidad de eventos isquémicos hasta en un 50% y disminuye la tasa de mortalidad prematura en un 23%, ofreciendo una alternativa flexible para quienes no pueden dedicar horas al gimnasio.
Entre sus beneficios se destacan:


