“Estoy desesperada y muerta de miedo”. Con esa frase, la abogada argentina Agostina Páez, acusada de realizar gestos y expresiones racistas contra empleados de un bar de Río de Janeiro, sintetizó el temor que siente luego de que la justicia brasileña ordenara su detención.
En medio de su estadía con tobillera electrónica que cumple en Brasil, la influencer compartió un video en sus redes sociales para explicar cómo se encuentra tras el avance en el proceso judicial. “Soy Agostina Páez, acusada de injuria racial en Brasil”, comenzó.
Y siguió, en el material que duró menos de 22 segundos: “En este momento, he recibido una notificación de que hay una orden de detención para mí por peligro de fuga, siendo que tengo una tobillera electrónica puesta y que estoy a disposición de la Justicia desde el día uno. Se están vulnerando todos mis derechos”.
“Estoy desesperada, estoy muerta de miedo y hago este video para que se hagan eco de la situación que estoy pasando”, concluyó.
La medida, solicitada los primeros días de febrero por el Ministerio Público de Río de Janeiro, se apoyó en un posible “riesgo de fuga” de la influencer santiagueña de 29 años.
De acuerdo a lo que consignó el medio local Info del Estero, desde su defensa entienden que se trata de “una medida exagerada, ya que Agostina siempre estuvo a derecho y a disposición cada vez que la llamaron”.
Ordenaron la detencion de la abogada en BrasilEn un informe de LN+, se conocieron las declaraciones de la acusada, quien dio su versión de los hechos. Según relató, el conflicto se originó por una discusión con el personal del bar a raíz del pago de la cuenta.
“No nos dejaban ir, nos habían recargado tragos a cada una sin que los hayamos consumido o pedido. Nos empezamos a quejar, pero decidimos pagarles”, explicó.
Hablo la abogada argentina que fue detenida en Brasil por gestos racistasPáez relató que, tras el reclamo, la situación se volvió intimidante. “Comenzaron a tocarse sus partes íntimas, como insinuando que algo nos iba a pasar, se reían, nos grababan”, afirmó. En ese contexto, reconoció: “Ahí es que tengo esa reacción malísima”, en referencia a los gestos racistas que realizó.
El hecho ocurrió el 14 de enero, cuando la abogada se encontraba con amigas en un bar de Río de Janeiro. De acuerdo con la denuncia, uno de los empleados revisó las cámaras de seguridad del local y observó cómo la mujer se retiraba imitando a un mono, realizando sonidos y pronunciando la palabra “mono” de manera despectiva. Esas imágenes se viralizaron rápidamente en redes sociales.

