Novak Djokovic, eterno: el serbio accedió a su undécima final del Australian Open con el preciocismo de un violinistaNovak Djokovic, eterno: el serbio accedió a su undécima final del Australian Open con el preciocismo de un violinista

La receta del éxito de Novak Djokovic: cómo trabaja, se alimenta y vive para seguir jugando finales a los 38 años

2026/01/31 20:17

La vida es eso que pasa mientras Novak Djokovic sube la vara de sus hazañas. Incluso cuando se cree que el tenista más ganador de la historia en torneos de Grand Slam ya escribió todos los capítulos épicos que guardaba en los marcos de sus raquetas, el serbio es capaz de batallar durante algo más de cuatro horas con el italiano y bicampeón defensor Jannik Sinner, número 2 del mundo y 14 años menor, y llegar por undécima vez a la final del Australian Open. Se impuso por 3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4 y, a poco menos de cuatro meses de celebrar sus 39 años, buscará este domingo su trofeo número 25 en un major, desde las 5.30 (hora de Argentina), ante el español Carlos Alcaraz, quien hoy ocupa el 1 del ranking en el que Nole estuvo 428 semanas y cerró ocho temporadas en esa condición.

Inoxidable, el actual 4 del mundo desafía al paso del tiempo y al surgimiento de nuevas estrellas. Aquellos que debieron descolgar su póster para enfrentarlo sin temores en el circuito profesional y convertirse en los héroes de la nueva era lo siguen teniendo ahí delante, inmenso. Su retrato no envejece, parece tener la fórmula de la juventud eterna cuando emerge del vestuario y sale a la cancha. Deja boquiabiertos a los que disfrutan de su exquisito juego y, además, a los apasionados de las estadísticas. Djokovic es el segundo jugador más longevo en llegar a la definición de alguno de los cuatro Grand Slam, sólo superado por el australiano Ken Rosewall, que a los 39 años cayó en los partidos decisivos de Wimbledon y del US Open en 1974. Hay otro dato al que prestarle atención: el serbio ganó las 10 finales a las que llegó en Melbourne. “¿Y si la historia también juega?”, podría cruzársele por la cabeza a Alcaraz, de 22 años.

Por lo pronto, en el atardecer australiano ya se cruzaron este viernes cuando Nole iba camino al vestuario en busca de su bolsa y las raquetas previo a su semifinal. El español se estaba recuperando en la bicicleta estática tras las agotadoras cinco horas y media de su remontada ante Zverev y apareció quien luego sería su próximo rival para felicitarlo a él y a su equipo. Hubo algunas risas en el último cruce de palabras. Uno ya comenzaba a restaurar su físico y el otro todavía tenía por delante un maratónico encuentro que se extendió hasta la madrugada oceánica, ante un Sinner al que en los cinco enfrentamientos previos apenas había podido ganarle un set, en tie-break, en el abierto australiano de 2024. Esta vez, el nacido el 22 de mayo de 1987 en Belgrado apeló al manual de la resistencia para reaccionar y terminar con esa racha adversa. Aunque el italiano haya prevalecido, curiosamente, en casi todas las estadísticas del duelo, entre ellas los aces (26 a 12), winners (72 a 46), puntos en la devolución (33 a 26) y puntos totales (152 a 140).

En el séptimo juego del quinto set, Djokovic aprovechó su única chance de quebrarle el saque al italiano en ese parcial para pasar adelante en el marcador y debió remontar un 0-40 para defender su servicio en el game siguiente. Finalmente, en su tercer match point logró cerrar el partido cuando un revés de Jannik se fue ancho en el peloteo. “Parece irreal. La verdad es que parece surrealista. Jugué cuatro horas y son casi las dos de la mañana. Recuerdo que en 2012 jugué contra Rafa [Nadal] una final que duró casi seis horas. El nivel de intensidad y la calidad del tenis fueron extremadamente altos”, describió el vencedor.

“Sabía que era la única forma de tener alguna posibilidad de ganarle. Al saludarnos en la red le di las gracias por permitirme ganar al menos un partido en estos últimos dos años, ya que venía de ganarme cinco seguidos. Le tengo un enorme respeto. Él es un jugador increíble y te lleva al límite, que es lo que me ha hecho esta noche”, agregó Nole, antes de sentenciar: “Es, sin dudas, uno de mis mejores partidos de la última década”. Vaya dictamen para quien logró su victoria 402 en un Grand Slam, lo que es un récord, y durante este torneo ya había superado los 100 éxitos en Melbourne Park para convertirse en el primer singlista hombre en lograrlo en tres superficies diferentes en los certámenes de ese nivel, tras los 102 en el césped de Wimbledon y los 101 en el polvo de ladrillo de Roland Garros.

Novak Djokovic dejó en el camino a Jannik Sinner en una semifinal del Australian Open que se extendió hasta las dos de la mañana en Melbourne

Consumada la conquista, Djokovic tuvo un encuentro inesperado en medio de su charla con ESPN. La periodista Agostina Larocca sacó su teléfono para que conversara un minuto en vivo con Juan Martín del Potro, quien había vaticinado horas antes en su cuenta de X que el serbio jugaría la final del torneo. “Mi hermano, ¿cómo estás?”, se sorprendió cuando le mostró que en la pantalla estaba el tandilense. “¡Qué grande Nole, qué felicidad amigo!”, le respondió el argentino, con el que conserva una amistad que traspasa los courts.

En el ida y vuelta en español, a pura sonrisa, el tenista balcánico le recordó el posteo premonitorio a Del Potro. “Me gustaría que la final del Australian Open sea entre mis amigos Nole vs. Carlitos (Alcaraz). ¿Ustedes también?”, había escrito Delpo. “He visto tu mensaje en Twitter. Eres un mago, pero... ¡La predicción para la final no me la digas!”, contragolpeó Novak, manteniendo el tono bromista cómplice frente a la cámara, entre varios “gracias, amigo”.

En ese contexto, Del Potro le mencionó que imaginaba que este éxito sobre Sinner significaba “una de las victorias más emocionantes” de su carrera. “Exactamente. Con mucha intensidad y la energía que he tenido que meter para ganar. Fue increíble”, describió el hombre con más finales en Melbourne, antes de un cierre con más expresiones de un profundo afecto. “Gracias. Te amo, amigo. Te quiero”, fueron las últimas palabras de quien, en diciembre de 2024, aceptó ser el coprotagonista del partido despedida del tandilense en Buenos Aires.

Años atrás, cuando el argentino todavía estaba en actividad, el serbio reconoció que la resiliencia de Juan Martín fue una inspiración para superar una dura lesión en el codo derecho en 2017. Esa huella profunda en su inmensa trayectoria fue uno de los motivos que lo llevó a no dudar en aceptar esa propuesta y volver a la Argentina, tras su fugaz visita junto al español Rafael Nadal en 2013.

Aquello fue una pausa distendida en medio de los desafíos que hoy sigue teniendo por delante. Y, acaso, uno de los mayores sea cómo recuperarse a los 38 años para afrontar en menos de 48 horas su 38a final de Grand Slam, la primera desde Wimbledon 2024. Ahí está otro de los secretos de su prolongado éxito, más allá de que esta semana haya contribuido con su estado haber avanzado por la no presentación del checo Jakub Mensik en la cuarta ronda y el abandono del italiano Lorenzo Musetti en la instancia siguiente. Así, acumuló menos horas de juego. Igualmente, Nole ya tenía un plan: no entrenó entre un partido y otro en las primeras rondas “intentando ser estratégico”.

Novak Djokovic aplaude a Lorenzo Musetti, que no puede disimular su frustración tras tener que abandonar por lesión el partido que le iba ganando a Nole, en cuartos de final

El enigma está en todos sus cuidados. Por ejemplo, el serbio utiliza la denominada terapia de luz roja para reconstruir la actividad celular más rápido, descansar más profundamente y mantener la concentración. Al activar las mitocondrias del cuerpo, la luz roja ayuda a convertir el oxígeno en energía pura. Según le contó a la prestigiosa revista española GQ, su rutina de hidratación especializada comienza con agua tibia, limón y sal, una mezcla que ayuda a reponer minerales y activar el sistema digestivo antes de ingerir cualquier alimento. Luego incorpora una fórmula para equilibrar los electrolitos, imprescindible tras años de exigencia física al máximo nivel.

Disciplinado, le agrega los rituales espirituales, estiramientos y rutinas de yoga: “El instante en el que despierto es siempre una oración, una expresión de gratitud por estar vivo y tener otra oportunidad ese día”. Y una alimentación estricta que es motivo de estudio en el alto rendimiento: dieta sin gluten ni lácteos, bajo consumo de azúcar y la preferencia por frutas, semillas, legumbres, arroz integral, frutos secos, quinoa y batatas. “Me gustan los jugos frutales o batidos para obtener multivitaminas”, confesó hace un tiempo. Por el contrario, evita el café, incorpora té verde ocasionalmente y descarta alimentos de digestión lenta, como la carne roja, “porque afectan la recuperación”.

Novak Djokovic en un ejercicio de estiramiento antes del partido ante Sinner, por las semifinales del Australian Open

Para mantener la motivación y la salud física, Nole incorpora deportes alternativos en su día a día cuando no está compitiendo. Ya en la cancha, como todavía deja en claro en este Abierto de Australia, sigue aplicando un diseño que no se puede imitar: la calidad superlativa para jugar al tenis. Aquel pequeño Alcaraz que se tomaba selfies mirándolo jugar desde una tribuna sabe que tiene delante al rey que continúa sacudiendo la historia.

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