Diego Fernández, ingeniero químico, explicó que la mezcla de bicarbonato de sodio y vinagre no sirve para limpiar el lavarropas como prometen los trucos virales. Muy por el contrario, la reacción de los dos productos neutraliza sus efectos.
Durante años, las plataformas digitales repitieron el mismo consejo: echar bicarbonato de sodio y vinagre al tambor de la lavadora sirve para desinfectar y ahuyentar malos olores.
En videos y portales se presenta como un método barato, ecológico y casi infalible. Frente a esta popularidad, Diego Fernández, de profesión ingeniero químico, fue tajante: “Usar vinagre y bicarbonato juntos para limpiar la lavadora no sirve”.
El especialista explicó que el problema no es cada producto por separado, sino la combinación. El bicarbonato es una base y el vinagre, un ácido: cuando se mezclan, se neutralizan entre sí, producen efervescencia, agua y dióxido de carbono, pero prácticamente pierden su capacidad limpiadora. Esa espuma que se ve en los videos virales da una falsa sensación de eficacia.
Fernández también desmontó otro mito: el bicarbonato de sodio por sí solo tampoco es la solución para el lavarropas. Aclaró que no tiene capacidad real para eliminar la cal ni los restos de detergente adheridos en las paredes internas, la resistencia o las tuberías. En la práctica, puede ayudar a desodorizar ligeramente, pero no sustituye a un producto diseñado para combatir incrustaciones minerales difíciles.
En cuanto al vinagre, reconoce que sí puede limpiar, pero solo bajo ciertas condiciones: harían falta cantidades muy grandes para lograr un resultado apreciable. El propio ingeniero calcula que se necesitarían dos litros de vinagre industrial, o al menos cuatro litros de vinagre de cocina, para que el efecto fuera relevante dentro del electrodoméstico, algo poco práctico y, a la larga, agresivo para algunos componentes.
¿Cuál es el mejor método para limpiar el lavarropas?Ante esas limitaciones, Fernández recomendó cambiar de enfoque: “Lo que yo recomiendo es usar es ácido cítrico”. Este compuesto, más ácido que el vinagre, pero menos corrosivo para los metales y gomas internas, se vende en forma sólida, lo que permite dosificarlo. Según el experto, es más eficaz para disolver la cal, los restos de detergente y la suciedad acumulada en el circuito de la lavadora.
El procedimiento que propone es sencillo: añadir cuatro cucharadas de ácido cítrico directamente en el tambor y poner un ciclo de limpieza de tambor o un programa largo con agua caliente. Ese lavado sin ropa actúa como “desincrustante profundo”, eliminando depósitos minerales, residuos de jabón y malos olores. El mismo truco, añade, puede aprovecharse para descalcificar pavas eléctricas o cafeteras de espresso.
Más allá del producto elegido, el ingeniero insiste en el mantenimiento rutinario. Aconseja realizar esta limpieza con ácido cítrico cada tres o cuatro meses y complementar con otras medidas: dejar la puerta del tambor entreabierta tras cada lavado para que se ventile, evitar abusar del detergente y del suavizante, limpiar con regularidad la goma de la puerta (donde se acumulan agua, pelusas y jabón) y revisar el filtro de desagüe.
Fernández también advierte que el ácido cítrico no es universal: no debe usarse sobre mármol ni piedras naturales, ni en aluminio o aceros que no sean inoxidables, porque podría dañarlos.
Con estas salvedades, su mensaje principal es importante: conviene abandonar los mitos del bicarbonato y el vinagre para la lavadora y apostar por métodos respaldados por la química, que limpian de verdad el electrodoméstico y prolongan su vida útil sin poner en riesgo sus componentes.


