En 2026 , la seguridad digital continúa enfrentando un problema recurrente: el uso de contraseñas débiles. A pesar de los avances en concienciación y de la mayor exposición a incidentes de ciberseguridad, combinaciones extremadamente simples siguen dominando los registros. De acuerdo con un informe de NordPass , la contraseña más utilizada durante 2025 fue nuevamente “123456”, una práctica que se repite desde hace años y que mantiene en riesgo información personal y sensible.
El reporte destaca que este hábito persiste tanto en cuentas personales como en accesos vinculados a servicios digitales y plataformas laborales. La repetición de claves fáciles de adivinar facilita los ataques automatizados y reduce significativamente las barreras de protección frente a accesos no autorizados. El uso extendido de este tipo de contraseñas demuestra que, incluso en un contexto de mayor digitalización, las prácticas básicas de seguridad continúan siendo ignoradas por una parte importante de los usuarios.
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Según los datos recopilados por NordPass, las contraseñas más utilizadas durante 2025, y que se mantienen como opciones a evitar en 2026, incluyen combinaciones numéricas simples y términos genéricos. Entre ellas figuran “123456”, “admin”, “12345678”, “123456789”, “12345”, “password” y “Aa123456”.
Este listado refleja una preferencia sostenida por claves cortas, predecibles y fáciles de recordar. Sin embargo, estas mismas características las convierten en las primeras opciones que prueban los sistemas de ataque automatizados. El uso de palabras comunes o secuencias consecutivas reduce de forma drástica la seguridad de cualquier cuenta, independientemente del servicio en el que se utilicen.
Las contraseñas débiles representan un riesgo porque pueden ser descifradas en cuestión de segundos mediante ataques de fuerza bruta. Al no requerir un esfuerzo técnico elevado, estas combinaciones se convierten en un punto de entrada frecuente para el robo de datos personales, credenciales de acceso y otra información sensible.
Además, cuando una contraseña simple se reutiliza en múltiples servicios, una sola filtración puede comprometer varias cuentas al mismo tiempo. Este efecto en cadena amplifica el impacto de cualquier incidente de seguridad y facilita el acceso no autorizado a distintos entornos digitales.
Para reducir estos riesgos, una de las recomendaciones principales es utilizar generadores de contraseñas, que permiten crear claves largas y complejas sin recurrir a patrones predecibles. Estas herramientas ayudan a establecer combinaciones difíciles de descifrar y adecuadas para distintos servicios.
En el caso de crear contraseñas manualmente, se recomienda que tengan al menos doce caracteres y que incluyan una mezcla de letras mayúsculas, minúsculas, números y símbolos. También es clave evitar palabras comunes, nombres propios, fechas o secuencias evidentes.
Finalmente, cada cuenta debe contar con una contraseña única. Esta práctica limita el alcance de posibles filtraciones y se mantiene como una de las medidas más efectivas para proteger la privacidad y los datos en línea durante 2026.
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