Al menos tres mujeres palestinas murieron en la noche del miércoles en Cisjordania y otras trece resultaron heridas —una de ellas en estado crítico— tras el impacto de un misil de racimo iraní en un salón de belleza de Beit Awa, cerca de la ciudad de Hebrón, en el sur del territorio palestino.
Según informó la Media Luna Roja palestina, las fallecidas perdieron la vida a raíz de la décima andanada de misiles lanzada por Irán desde la medianoche del martes al miércoles, que afectó tanto la zona sur de Israel como el sur de Cisjordania.
Inicialmente, la Media Luna Roja había reportado cuatro muertes y seis heridas, pero luego corrigió la cifra a tres fallecidas y trece heridas, una de ellas en estado crítico.
Fuentes del servicio médico indicaron a la agencia EFE que las heridas fueron trasladadas a hospitales de Hebrón de la Media Luna, Ciudad de Dura, Alia y Al Ahli. Según la agencia oficial de noticias palestina Wafa y la Media Luna Roja, el impacto ocurrió en una caravana metálica utilizada como salón, ubicada junto a una vivienda en la localidad.
Wafa también señaló que otras bombas impactaron en distintos lugares de la gobernación de Hebrón, incluyendo la ciudad homónima y la localidad de Deir Samit. El servicio de emergencias israelí Magen David Adom no reportó heridos en Israel por esa andanada de proyectiles, solo daños materiales en algunos puntos del sur.
El ejército israelí confirmó a EFE que los impactos en Hebrón fueron causados por un misil de racimo, proyectil utilizado por Irán contra Israel, que se abre en el aire y dispersa decenas de pequeñas bombas en un radio de hasta diez kilómetros, complicando su interceptación.
Estas víctimas constituyen las primeras muertes por misiles iraníes en territorio palestino. Hasta el momento, catorce personas murieron en Israel por ataques iraníes en los diecinueve días que lleva la guerra iniciada por Israel y Estados Unidos contra Irán el 28 de febrero.
La mayoría de la población israelí cuenta con acceso a refugios antiaéreos que ofrecen protección frente a municiones en racimo y escombros, una infraestructura que prácticamente no existe para los palestinos en Cisjordania. Muchos habitantes palestinos dependen del sonido de las sirenas instaladas en asentamientos judíos o ciudades israelíes cercanas para alertarse ante el lanzamiento de cohetes.
Los asentamientos, ubicados en territorios capturados por Israel en la guerra de Medio Oriente de 1967, son considerados ilegales por gran parte de la comunidad internacional. Israel rechaza esta calificación y argumenta un derecho bíblico sobre la zona.
En los últimos días, las calles de Cisjordania han mostrado gran movimiento, con numerosas familias palestinas realizando compras de dulces y regalos en preparación para la festividad del Eid al-Fitr, que marca el final del Ramadán.
Durante la madrugada en Medio Oriente, el régimen iraní también atacó la principal refinería de gas de Qatar y lanzó drones contra instalaciones clave en Emiratos Árabes Unidos. Tras su ofensiva, advirtió que los ataques contra su infraestructura energética pueden generar “consecuencias incontrolables” con impacto global, al tiempo que amenazó con atacar instalaciones de gas y petróleo en Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
El presidente Masud Pezeshkian, en un mensaje publicado en la red social X, afirmó que este tipo de “acciones agresivas no supondrán ningún beneficio para el enemigo sionista estadounidense ni para sus aliados” y advirtió que “podrían desencadenar consecuencias incontrolables que acabarían afectando a todo el mundo”.
Esta declaración se produjo horas después de que Israel y Estados Unidos atacaran instalaciones de procesamiento de gas en la Zona Económica Especial de Energía de Pars Sur, en Asaluye, en la costa sur de Irán.
El ministro de Exteriores, Abás Araqchí, sostuvo que Israel “no tiene en cuenta las consecuencias de normalizar sus métodos de terror atroces” y responsabilizó a la comunidad internacional por su silencio. Araqchí denunció un “colapso moral calculado donde las reglas existen solo para los adversarios y la impunidad está reservada para los aliados”. Concluyó: “toda acción conlleva, inevitablemente, una reacción”.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) advirtió que, en caso de nuevos ataques al sector energético iraní, las fuerzas del país destruirán la industria petrolera y gasística de sus vecinos del Golfo.
(Con información de EFE y Reuters)

