El aumento del sargazo en el Caribe se ha convertido en uno de los mayores desafíos ambientales para la región en los últimos años. Las playas del estado de Quintana Roo reciben cada temporada toneladas de esta macroalga que afecta ecosistemas marinos, el turismo y la vida cotidiana de las comunidades costeras.
Sin embargo, una iniciativa impulsada por el emprendedor mexicano Omar Vázquez Sánchez propone transformar ese problema en una oportunidad: utilizar el sargazo como materia prima para fabricar bloques de construcción.
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Ante el aumento constante de esta macroalga en el Caribe, Omar Vázquez Sánchez fundó la empresa Blue-Green en la localidad de Puerto Morelos, donde comenzó a experimentar con nuevas formas de reutilizar el sargazo que llega a las playas.
Según una nota publicada en Ladera Sur, su idea fue desarrollar un bloque ecológico elaborado con una mezcla de adobe y sargazo que permitiera construir viviendas de forma más económica y sostenible. Con este sistema se levantó “Casa Angelita”, considerada la primera vivienda del mundo construida con este material, un proyecto que pudo completarse en apenas 15 días.
La propuesta busca reducir el impacto ambiental del sargazo y ofrecer alternativas de vivienda accesibles para comunidades que necesitan soluciones habitacionales de bajo costo.
El proceso para crear este biomaterial comienza con la recolección del sargazo en las playas. Después se somete a un tratamiento para eliminar humedad y prepararlo para su mezcla con otros componentes.
El bloque final se produce combinando distintos elementos naturales:
Una de las ventajas del sistema es que el material no necesita horneado, lo que reduce el consumo energético durante su producción. Además, el secado puede completarse en aproximadamente seis horas.
Cada bloque tiene un costo cercano a 12 dólares, lo que lo convierte en una alternativa competitiva frente a los materiales tradicionales de construcción.
Las pruebas realizadas por especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México demostraron que este material puede resistir condiciones exigentes, como sismos o vientos intensos asociados a huracanes.
El sistema también presenta ventajas económicas importantes para la construcción:
La innovación ya ha despertado interés en distintas regiones del Caribe, incluyendo países como Belice y República Dominicana, donde el sargazo también representa un desafío ambiental recurrente.
Hasta ahora, la empresa Blue-Green ha donado más de una decena de viviendas construidas con este material a familias de bajos recursos.
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