“Es una historia de amor y te la voy a contar...”, comienza Lola Scotta, emprendedora y titular de la agencia de marketing digital Horizontal Studio. Fue paseando por Roma que su mejor amigo aprovechó el encanto de la Ciudad Eterna para convencerla de aceptar ayuda y convertirse en propietaria. De vuelta en Buenos Aires, compró un clásico departamento francés de 74m2 en la calle Sánchez de Bustamante y le encargó la ambientación a su pareja, la diseñadora norteamericana Maggie Barr: “Hagamos un proyecto divertido y que sea tu portfolio acá”, le propuso. Así se gestó este espacio.
Aunque el amor terminó, la historia siguió con la creación de Sabu, una proyección del estilo de vida de Lola: “Es profesionalizar eso de decirle a tus amigos ‘quedate en mi departamento y viví Buenos Aires como un local’”, explica sobre este espacio para alojarse en el corazón de Palermo Chico rodeado de diseño y arte argentinos. Una idea destinada a crecer con el impulso del amor, los viajes y los buenos amigos.
Cuando las puertas están cerradas se puede bajar la pantalla sobre el dintel.
Opuestos complementarios, los dos baños tienen objetos acrílicos (uno, azul; el otro, naranja) para un mismo relato cromático.
La silla ‘W’, creada en 1944 por el arquitecto argentino César Janello, actualmente es parte de la colección permanente del MoMA
Metálico, el mueble- escultura junto al escritorio sigue la lógica de colores que viene de la puerta de entrada.
Los estantes están retroiluminados con leds ambarinos que crean un halo que resalta la silueta y textura de las icónicas cerámicas de Colbo.

