Gimnasia se hace fuerte en el Bosque. Después de vencer a Racing en el debut en el Torneo Apertura, se repuso del paso con derrota por el Monumental ante River con una victoria ante Aldosivi que pasó por diferentes estados. Del estallido de euforia por otro golazo de Nicolás Barros Schelotto, se pasó al malestar de los hinchas por el empate de Aldosivi y todo desembocó en un cierre festivo por los dos goles en los últimos 10 minutos para el 3-1. En el estadio ya se empezó a palpitar el clásico con Estudiantes del domingo 15. A la histórica rivalidad se agregan las ansias de revancha por la eliminación sufrida ante el Pincha en el Bosque por las semifinales del anterior Clausura.
Entre los motivos de entusiasmo de los hinchas del Lobo hay uno que está por encima del resto: la influencia de Nicolás Barros Schelotto. El hijo de Guillermo, que en el entretiempo recibió un reconocimiento junto a otros excompañeros campeones de la Copa Centenario 1994, volvió a convertir otro golazo. Contra Racing había sido con un córner olímpico, que se le metió a Cambeses por el segundo palo.
Este lunes, en un tiro libre cercano al sector del córner del impacto del otro día, el N° 10 -camiseta que empezó a utilizar este año- volvió a sacar un zurdazo enroscado, con caída en el segundo palo del arco que defendía Werner.
“Le apunté al segundo palo para que fuera complicado para el arquero. Había mucha gente en el área y pensé que le iba a costar ver la pelota. Intenté y se metió en el ángulo. Tengo la confianza de mis compañeros pegarle directamente al arco”, expresó el volante de 19 años que se empezó a formar en el fútbol de los Estados Unidos cuando su padre dirigía a Los Angeles Galaxy.
Aldosivi llegó al empate antes del final del primer tiempo, con un penal de Gino, sancionado a instancias del VAR por una mano de Giampaoli. El mediocampista del Tiburón festejó con provocaciones a la hinchada local y cayeron algunos proyectiles.
Al Lobo le costó encontrar los caminos al gol en el segundo tiempo. Cuando la impaciencia era creciente, el alivio lo trajo uno de los refuerzos, el ingresado Agustín Auzmendi, incorporado en préstamo de Godoy Cruz. Desde las tribunas se le dio la bienvenida a Ignacio Miramón, que disputó los últimos 20 minutos, en su regreso al club tras pasos sin mucho suceso por Lille y Boca.
A cuatro minutos del final, Marcelo “Chelo” Torres, delantero de muy buena productividad en el torneo pasado, puso el 3-1 con un penal. Gimnasia confía en Fernando Zaniratto, el entrenador de la reserva que asumió cuando la amenaza del descenso era latente. A partir de un triunfo ante River en el Monumental a principios de noviembre, el Lobo empezó un repunte que lo alejó de la angustia por mantener la categoría y lo llevó hasta las semifinales del Clausura.
Zaniratto reconoció que su equipo hizo un partido desparejo ante el Tiburón: “Puede ser que nos hayamos relajado un poco por el gol tempranero. No pudimos imponer nuestro ritmo y ellos nos complicaron. Tuvimos momentos no tan buenos en el juego, pero tampoco sufrimos demasiado". Para el entrenador, las soluciones llegaron desde el banco: “Miramón entró bien. Teníamos que cambiar la energía y ellos no dejaban muchos espacios. Todos los que entraron, tanto Auzmendi como Zalazar y Pérez, lo hicieron muy bien”.
